Uno llega a la madurez cuando el hartazgo, el tedio, es la nota dominante de un espiritu cansado de luchar frente al Implacable Destino.
El hastio, ese insoportable paso del tiempo, es la fuerza destructora del Universo y no el Thanatos de Freud.
Dicho sentimiento surge cuando el odio se agota en su propia llama y el hartazgo emerge como las cenizas de una pasion consumida en sus propios excesos y desmesuras.
El hombre se hace bueno muy a su pesar, cuando acaba cansandose de odiar. Su propio cansancio vital, su hartazgo generalizado hacia todo y todos es el unica hoguera capaz de consumir su odio ante un mundo que no se doblega a sus caprichos.
La misa funciona, solo mientras estas alli, pero no por los motivos que pretenden los clerigos, es el ambiente de aburrimiento lo que socava el odio, aburrriendolo hasta la saciedad.
Las guerras surgen por un exceso de energia vital, y la gente se pelea por motivos irrisorios, que avergonzarian a las almas mas selectas.
Tenia razon Pascal al señalar que la causa de la miseria de los hombres era su incapacidad de permanecer sentados a solas en una habitacion durante horas, pues la mayor parte de los hombres es incapaz de aguantarse a si mismo el tiempo suficiente.
El hombre tiene miedo al aburrimiento, a ese insoportable latir del tiempo cuando es precisamente ese tedio lo unico que puede acabar con sus hostilidad.
El tedio o hastio es el unico sumidero que destruye el odio, es la unica letrina cosmica que puede acabar con la agresividad del ser humano.
Estan equivocados los cristianos si creen que el amor o el odio pueden acabar con el odio.
No es verdad, solo el hartazgo vital frentre a una raza pueril y belicosa puede devolver cierta cordura al hombre.
Estaba en lo correcto Cioran con decir que la indiferencia nos salvaba, solo la pasion tiene preferencias, solo la emocion elige y valora.
No entiendo por que la Iglesia considera como un pecado capital la Pereza cuando es la unica virtud que puede anular los excesos del odio humano.
Solo cuando el odio, cansado de si mismo, dilatado en sus propios excesos, consumido en su propio hartazgo ante la inexorable repeticion de lo absurdo, se extinga definitavemente y solo entonces aparecera la paz como corolario entre los hombres.
«He aqui un hastiado » se deberia haber dicho en el Sermon de la Montaña ,pues solo el hartazgo y la indiferencia es la madre de cualquier virtud.
Riete tu de cualquier discurso socratico, de Platon, autoayuda o incluso del estoicismo.
Incluso estos discursos tienen como trasfondo una preferencia que es la madre de cualquier violencia.
Cuando comprendes la inanidad de todo, cuando experimentas la nausea de tratar con una raza infantil , lacerada por sus propias fantasias de grandilocuencia y soberbia , es entonces cuando experimentas el hastio y es entonces cuando podrias proclamar , harto por supuesto:
«Bienaventurados los cansados de todo», pues ellos son los unicos pacificos en un mundo saturado de preferencias y de absolutos.